Murcia - Betis, temporada 2007 - 2008, y primer desplazamiento fuera de Andalucía en grupo de 5 amigos del barrio sevillano de Montequinto. Como antecedente figuraba una visita al estadio del eterno rival una temporada antes.
Durante la semana del partido parece imposible encontrar entradas, se prevee una espectacular marea verde hacia tierras murcianas, pero cuando peor presagio se podia observar, como en las grandes hazañas, uno de los integrantes de la expedición de cinco amigos, Gale, decide enviar un e-mail a una peña bética internáuta, betisweb, y al día siguiente al salir del instituto, recibe la ansiada llamada con la noticia de tener 4 entradas, que serán para los cuatro amigos que no tenían dudas en querer ir. Antonio, más conocido como ``el loco´´, Pablo, Manolo, llamado comúnmente ``el parde´´ y Dani, denominado durante la siguiente historia como Gale. El otro integrante, fue Miguel, quien se decidió a ir al día siguiente, viernes. Las entradas son pagadas por Gale y el loco el viernes a las cinco de la tarde frente a las taquillas del estadio Manuel Ruiz de Lopera, el dinero lo recogió el tesorero de betisweb, conocido como ``el pelusa´´.
El viernes y el sábado son dedicado a la creación de banderas, de las que se encarga en mayor medida el parde, y a la compra de bebida y comida para el viaje.
Al llegar el sábado por la noche, los 5 amigos comienzan la aventura en el autobús que les llevaría a Heliópolis, marcados claramente por los colores de su equipo llamando continuamente la atención y compartiendo autobús con gente que salían a divertirse por la noche sevillana. La hora de quedada era las 2 de la madrugada pero al llegar con más de 2 horas de adelanto, sacaron los botellines y algo de picar, pero echaron de menos el queso y las aceitunas que compraron y se olvidaron en casa de Gale.
Llegó la hora, y a las 2 de la madrugada el autobús con el que comenzó el trayecto, sin ganas de dormir y cantando sin parar, los 5 amigos se sentaron en la zona trasera, delante de 3 miembros del grupo ultra del Betis, los Supporters Gol Sur, y al lado de 2 ``personajes´´ que provocaron las ganas de alguna agresión que no se efectuó. Durante el viaje hubo 3 paradas en las que se produjeron numerosos robos.
Sobre las 9 de la mañana llegan al destino, Murcia, y hay un recibimiento hostil contra el autobús claramente convertido en autobús de la afición bética, para muchos, la mejor del mundo. En el centro de Murcia, no muy cerca del estadio del equipo local, la expedición bética se separan para volver a encontrarse sobre las 3 de la tarde en las inmediaciones de la Nueva Condomina. Los 5 amigos, ya sólos por Murcia, deciden parar en una gran plaza céntrica y descansar con todo el material que llevaban aparte de desayunar y beber por muy temprano que fuese. En frente se encontraba un bar donde Gale hizo de vientre y posteriormente, teniendo que aguantar la respiración en más de una ocasión, entró el loco con el mismo objetivo, aparte de peinarse y cambiarse de ropa para irse con una chavalita de 35 años que había conocido en un movidito verano ese mismo año. Mientras tanto, los 4 amigos restantes empezaron a comer las especialidades de la casa que habían hecho sus respectivas madres, filetes empanados la madre de Gale, ensaladilla de la madre de Pablo, pollo con bechamel que llevó el loco, filetes que llevó Miguel y tortilla de la madre del parde, aparte de fuet, patatas... y todo acompañado de una gran cantidad de botellines, sustituídos al acabarse por cerveza local, estrella de levante, comprada a un hombre de nacionalidad china al que Gale consiguió rebajarle el precio de cada cerveza tras una dura negociación. Durante el período de estancia en aquella plaza pasaban continuamente vecinos, todos ellos con elevada edad por lo que no se pudo observar lo que hubiera pasado si llega a pasar alguna joven mujer, de todas formas, las personas que pasaban se pararon allí con ellos, comentaron el partido y distintas cuestiones aparte de reíse un ratito con el incuestionable arte de los amigos de la capital andaluza, también se animo a algunos tempraneros deportistas que salieron a hacer futing al ritmo de ``David David David Odonkor´´.
Era sobre el mediodía y decidieron ir al hotel donde se alojaba el equipo bético, un largo trayecto acompañado por cánticos y mucho colorido, al llegar al hotel, NH, se veía rodeado por gran cantidad de aficionados haciendo galas de sus colores y allí se unieron con más cánticos y risas. En la puerta del hotel fue donde conocieron a 2 mujeres béticas de Dos Hermanas que les acompañarían durante todo el viaje.
Después de estar alli durante bastante tiempo y sin que les hubieran dejado entrar a ver a sus ídolos, se dirigieron todos juntos a la parada del autobús de linea local que les llevaría al estadio, la hora de comienzo del partido ya se acercaba, mientras esperaban en la parada, el tiempo se amenizó con 2 hombres de raza negra a las que se le cantó en repetidas ocasiones una canción que en su día se entonó en el Benito Villamarín que decía: ``Finidi York lorolorololololóóóó´´. Metidos ya en el autobús, y sin parar de cantar en ningún momento, se empezaron a intercambiar cánticos con un hombre murciano en un claro estado de embriaguez y que su repertorio de canciones se reducía a una en la que sólo pronunciaba la palabra ``Murcia´´. En el trayecto llamó el loco para ver dónde estában y volverse a juntar con ellos.
Al llegar al estadio, convertido momentaneamente en lugar de reunión del beticismo, se deciden a pararse en las inmediaciones y beberse una botella de legendario y otra de barceló. Al mismo tiempo que Gale y Miguel iban a comprar la entrada de éste, y el loco llegaba. La atracción de los sevillanos a las murcianas se hacía evidente y las mujeres de Dos Hermanas empezaban a querer algo más que ver el fútbol con los 5 amigos pero sin llegar a producirse nada extraordinario. A las 3 y media, los 4 amigos recogen las entradas al pelusa, y con las entradas en la mano se dirigen al estadio y darse una vuelta antes de entrar rodeados de aficionados pimentoneros y piropeando a las jóvenes y guapas mujeres que repartían propaganda por la zona.
Llegó la hora del partido y la enorme cantidad de aficionados béticos desplazados en masa, se reunieron en la misma zona del campo para animar sin parar durante los 90 minutos que duraría el partido. En la primera parte el cansancio y el alcohol empezaban a hacer huella y Gale casi se se queda dormido ayudado por lo aburrido que estaba siendo el partido. La afición del Murcia llamó la atención por lo enmudecida que se encontró durante todo el partido, cantando en contadas ocasiones la misma canción que cantaba en el autobús aquel aficionado pimentonero. A la vez que la afición bética no descansaba y el resto del estadio miraba asombrado la capacidad de animar de la afición del equipo visitante que parecía convertido en local. Y más sorprendidos quedaron cuando el Deportivo de la Coruña marcó el gol que le daría la victoria en el campo del eterno rival y se veía reflejado en el marcador electrónico seguido de una apoteósica celebración de la afición verdiblanca. Si no habían parado durante todo el partido, más aún fueron los últimos minutos del encuentro en los que las gargantas seguro que se resenterían los días posteriores.
El partido acabó con 0-0, un equipo que no se asemeja al nivel de la masa social que tiene detrás, choque bastante aburrido, y los amigos se fueron de vuelta al autobús que les volvería a dejar en Heliópolis, pero allí, con todos los de betisweb reunidos surgió un problema, ya que el conductor pedía una fianza de 500 euros por si se volvían a repetir actos bandálicos como en la ida, aunque todo el mundo sabía que eran hechos por los 3 supporters, por ese motivo y por la imposibilidad de pagar tan elevada fianza se decidió dejar a los 3 supporters allí, quienes se irían en coche con un conocido de la marea verde que les recojió.
En el viaje de vuelta, mucho más apagados que en la ida por el indudable cansancio, se decide hacer una parada solamente para llegar lo antes posible. En el final del trayecto, Gale se empieza a marear a vomita repetidas veces, que unido al calor por estar todo cerrado empieza a provocar un gran mal olor que hizo que los últimos minutos del viaje casi toda la parte trasera del autocar estuviese de pie en la puerta esperando con ansias que se abriese. Sobre las 2 de la mañana pasadas llegan al destino y el siguiente problema que se plantea fue cómo volver a Montequinto. Al final se soluciona con una llamada del parde a su padre para que venga, mientras viene, se despiden de las mujeres de Dos Hermanas y entonces llega Manolo padre, con una indumentaria bastante ortodoxa que mantuvo al loco riéndose todo el camino desde Heliópolis a Montequinto. Una anécdota a contar es, que a las 9 de la mañana Gale tenía el examen práctico de conducir. Aprobó.